fbpx

Figura Potencial

La innovación: Una tendencia global
Dra. Audrey Rivera

Entrevista Exclusiva con la Dra. Audrey Rivera Gómez. Por Sergio Bignardi

Diplomática de amplia experiencia comparte su visión del mundo.


Explíquenos, de acuerdo con su experiencia, ¿qué podrían hacer los países emergentes como México, para competir internacionalmente con mayor eficiencia?

Los países emergentes en su mayoría, aún se encuentran en una etapa de transición industrial. Están pasando de una plataforma de producción tradicional, digamos automatizada, a una de robótica. Es decir, que en pleno Siglo XXI, muchas economías están todavía centradas en la producción por medio del uso intensivo de la fuerza de trabajo. También, coexisten dentro de estos espacios geográficos plantas productivas muy avanzadas, tomando en consideración la internacionalización del capital de las grandes empresas multinacionales. Otras economías, como Corea del Sur, Taiwán, Singapur, etc., que hace sólo unas tres o cuatro décadas transitaban apenas de la industria manufacturera de uso intensivo de la fuerza de trabajo a una automatizada, hoy han dado paso a la robótica y a la economía del conocimiento. Esta última, es de especial importancia no sólo por la dinámica actividad de innovación, sino también por el especial interés en la investigación y el desarrollo científico. La innovación se ha convertido en un eslabón crucial para incrementar la productividad, y a la vez, mejora sustancialmente el ingreso de los trabajadores; dinamiza el mercado interno y estimula una mejor calidad de vida. Ahora bien, ¿cómo hacer para lograr despegar y transitar a un modelo de producción más avanzado? En mi experiencia, en los países nórdicos como Suecia, Finlandia y Noruega, la innovación es parte cotidiana de sus modelos productivos, no sólo en la industria manufacturera a través de la robótica, sino en la construcción de casas, escuelas, oficinas y en la edificación de ciudades sostenibles. Estos países innovan por necesidad, tienen un mercado interno muy pequeño, con una población estable en crecimiento demográfico y decrecimiento poblacional cero (como en el caso de Suecia, donde habitan 10 millones de personas desde hace varios años). ¿Por qué innovan por necesidad? Bueno, porque su principal modelo productivo se organiza para la exportación y no para el consumo interno. Para estos países, los mercados de Alemania, España, Italia o Reino Unido son fundamentales. En países como el nuestro, el mercado interno es muy amplio y la demografía sigue siendo muy dinámica en crecimiento y hay diversas capas de consumo centradas en múltiples modelos de producción. Son históricas las migraciones del campo a la ciudad, la concentración de la población en miles de pequeñas comunidades distantes unas de otras. Las metrópolis como la Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, Puebla, u otras ciudades, exigen otro tipo de organización tanto en innovación como en investigación científica. Aquí podemos tomar la experiencia de los países nórdicos tanto en transporte, producción, planificación urbana, centros de enseñanza superior, etc. Hay poblados pequeños en Europa donde los servicios bancarios no existen, llegan unidades móviles bancarias conectadas vía satélite, con ventanillas, cajeras y cajeros automáticos brindando varios servicios. Se estacionan en lugares donde hay un letrero para anunciar los horarios y el tipo de banco. Llegan, y están un par de horas al día, para después seguir su marcha a otras poblaciones. Los bancos y las autoridades locales saben que no pueden tener servicios bancarios instalados en poblaciones tan pequeñas.

¿Qué debemos hacer?

Podemos hablar de los mecanismos para la innovación o de la transferencia de tecnología… pero le explico, la innovación tiene lugar dentro de las empresas, es precisamente dentro de cada industria donde los administradores y los empresarios aplican los modelos más versátiles en innovación con el fin de reducir sus costos, es decir, para incrementar la productividad. Estas empresas dedican una parte de sus utilidades a la inversión en investigación e innovación, y también, andan a la caza de talentos ya sea en universidades, centros de investigación o instituciones públicas o privadas. Sus administradores promueven la transferencia de tecnología y la incorporación de robótica dentro de sus procesos productivos. Algunas de estas empresas lideran la investigación y el desarrollo, algunos de los ejemplos de empresas innovadoras son: Apple, GE, Samsung, Huawei, Lenovo, Acer, Dell, Electrolux y Volvo. Son empresas multinacionales que enfrentan con innovación a sus competidores, ya que tienen, digámoslo en estos términos, una sociología económica de la cultura de la innovación y el desarrollo. Por ejemplo, en el caso de nuestro país, producir un cobertor típico artesanal, es sin lugar a duda muy atractivo, pero tiene un bajo valor añadido. Es producido por medio de telares o máquinas de hilados y tejidos de alto uso intensivo de fuerza de trabajo. Vender esta mercancía en mercados nacionales es difícil, se comercian en mercados de artesanías, tiendas regionales, a veces en las calles o en los tianguis informales, y en algunos casos en aeropuertos y estaciones de autobuses. Se paga un precio muy bajo por estas prendas, el cual no está en proporción con el número de horas de trabajo. Sus productores obtienen ingresos sólo de supervivencia.

No se trata de una minimización del trabajo artesanal, pero el consumidor está sólo dispuesto a pagar un precio comparativo a otros productos similares, principalmente los que fija el mercado de prendas originadas en industrias robóticas altamente competitivas. Cien trabajadores artesanales pueden producir quizá en una semana al rededor de doscientas cobijas, mientras que una empresa robótica con diez trabajadores puede producir la misma cantidad en minutos. Si uno visita las fábricas de productos artesanales de prendas de vestir, bolsas, cobijas, manteles, etc., de países altamente desarrollados como por ejemplo Marimekko de Finlandia, observará que con un mínimo de trabajadores distribuyen miles de productos textiles; cubren todo el mercado nórdico, europeo y tiendas departamentales de Estados Unidos. Quizá no más de 5 técnicos especializados supervisan el trabajo de máquinas y de operaciones de robótica, sin embargo, sus productos masivos alcanzan un precio hasta diez veces superior al de una prenda similar producido de manera artesanal. ¿Qué debemos hacer? Hacer lo mismo, llevar la artesanía, los modelos, los estampados a la industria automatizada y robótica. Pero requerimos emprendedores con una visión de este nivel, dispuestos a tomar como punto de partida o benchmark lo que hacen otras empresas a fin de competir internacionalmente. Los artesanos pueden convertirse en diseñadores, supervisar los estampados, reunirse con expertos en desarrollo de modas, conocer los gustos de los consumidores, publicitarlos y venderlos por medio de Amazon, eBay o a través de otros medios de comercio electrónico. En principio, es indispensable que haya empresarios e inversionistas que capten y desarrollen esta idea. Las redes artesanales son un caudal de aportaciones en diseño que puede llegar a la industria de la innovación y al consumidor. Sin olvidar la importancia de registrar la patente de cada una de estas aportaciones artesanales, dándoles su marca de origen, certeza jurídica y evitar la piratería.

¿Como diplomática qué le puede decir a nuestros lectores sobre la globalidad?

En principio que el mundo ha cambiado. Tenemos universidades que fueron semilla de teorías que en su momento debatieron a fondo las tesis de David Ricardo, Adam Smith, de Carlos Marx y de Engels. Algunos fueron modelos económicos que convirtieron en moda e inspiración de libros clásicos, como las “Venas Abiertas de América Latina” de Eduardo Galeano, que abonaron mucho a la idea de los dependentistas o a la teoría de la dependencia de Fernando Henrique Cardoso o Raúl Prebish. Estas corrientes de pensamiento fueron respuesta a las ideas de los modernistas y los sistémicos, que encontraban la causa del atraso de las llamadas -naciones del Tercer Mundo- en el colonialismo. Las tesis y debates sobre atraso y desarrollo continuaron por varias décadas, hoy contamos con bibliotecas digitales al alcance de todos y lo empírico ha superado a lo teórico. Todos tenemos la verdad frente a nosotros. Un mundo altamente entrelazado en cadenas productivas globales, un vehículo que se vende en Estados Unidos incorpora en su contenido, como producto final, a una veintena de insumos de múltiples países. Lo he observado desde África, Asia, Medio Oriente, Europa y Estados Unidos, el comercio digital y la innovación llegó para quedarse. Por ejemplo, Amazon, a través de Kindle o Ladyshopy con sus versiones de PDF, puede entregar un libro escrito y publicado en cualquier parte del mundo en formato digital en segundos. Y de igual forma, la prensa mundial está disponible en cualquier computadora a través de miles de aplicaciones. Por ello, las compañías multinacionales están cada vez más cerca de los consumidores con el fin de responder más rápidamente a los cambios en la demanda. Lo mismo que pasa en el comercio digital pasa en los centros de distribución de mercancías, los cuales son multimodales altamente sofisticados, robotizados y automatizados. Las cadenas globales de producción son parte fundamental de este comercio y están acabando con el uso intensivo de la fuerza de trabajo. Hoy en día, el uso intensivo de la fuerza de trabajo es irrelevante para los inversionistas internacionales. Recuerdo a una empresa de autopartes sueca, altamente tecnificada, que poco le interesaba el costo de la fuerza laboral; su mayor valor agregado provenía básicamente de la robótica, por lo que andaban tras la cercanía de clusters especializados en la producción de automóviles, sobre todo de una marca en especial en México y con estrechos vínculos con el mercado estadounidense. Los centros de producción de cerveza en México son de los más sofisticados del mundo, y grandes empresas de esta bebida se interesan en nuestro país para tener acceso a los insumos especializados y al bajo costo del aluminio. Además, las plataformas multimodales de distribución son capaces de transportar y entregar el producto directamente al consumidor en cualquier parte del mundo. Este proceso es irreversible. Pronto los sectores laborales primario y secundario, es decir agrícola-minero, de extracción o manufacturero, estarán robotizados. Son cambios fundamentales, y la fuerza laboral debe adaptarse a ellos

¿Cómo fue que llegamos a esto?

Ha sido la lógica y la dinámica de la economía, la evolución política y diplomática de las relaciones internacionales, y la globalidad a través del tiempo. Doy un ejemplo por demás conocido: en junio de 1815, 300 mil soldados de una coalición de países de Bretaña, Prusia, Austria, Rusia y Holanda enfrentaron en las cercanías de Bruselas a las tropas de Napoleón, las cuales salieron victoriosas al derrotar al ejército francés en cuestión de días. La derrota fue contundente, el 18 de junio el mundo había cambiado y emergía la supremacía del imperio británico. Con la abdicación de Napoleón, el 22 de junio de ese año, el mundo mercantilista resguardado por tropas monárquicas llegaba a su fin. A partir de esta fecha, se inauguró el periodo conocido como “la Paz de los Cien Años”, que concluyó con la Primera Guerra Mundial, dando paso al capitalismo industrial que reclamó nuevos mercados y espacios económicos. Este proceso se aceleró aún más con el capitalismo financiero que dio vida a grandes empresas multinacionales. Hoy en día, hay nuevamente una transición del capitalismo multinacional al capitalismo global. Hay miles de empresas globales enlazadas en cadenas de producción y justo a tiempo. Este esquema de producción está respaldado por cientos de organizaciones bancarias ubicadas en todo el mundo que reúnen los capitales de ahorradores, de fondos de jubilados, de bonos gubernamentales, de grandes inversionistas que sumados inyectan grandes recursos monetarios o fondos soberanos, son capaces de impulsar el desarrollo de la ciencia y la técnica, cuyo fin es el de incrementar la productividad y los rendimientos, es decir, las utilidades de los inversionistas. Este capitalismo global no tiene rostro, es una gran grama de innovadores de líderes empresariales visionarios como Steve Jobs, Bill Gates en Estados Unidos o políticos como Lee Kuan Yew que transformó Singapur de una economía básicamente agrícola a una basada en el conocimiento. Hoy podemos hablar de compañías como Apple, Amazon, UPS, o de grandes armadoras de vehículos, o de líderes en innovación como China, Corea del Sur, India, Taiwán entre otros. Es allí donde está la clave. La robótica llegó para quedarse y es tiempo de emprender la tarea en educación, en investigación y en desarrollo.

Marisa Vano

Marisa Vano

Entrevista con Marisa Vano. Líder de Comunicaciones de Amazon Operaciones Latinoamérica. Por Sergio Bignardi Hoy contamos con la presencia de Marisa...

Osvaldo Ríos

Osvaldo Ríos

Servir a los demás constituye el sentido de la vida En revista Potencial Humano tenemos el placer de platicar con Osvaldo Ríos, un ser polifacético,...

Suscripción

Gratuita a la revista digital 

Share This