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Ansiedad y nuevos temores, la nueva realidad latente
Ansiedad y nuevos temores, la nueva realidad latente
Ansiedad y nuevos temores, la nueva realidad latente

La sociedad tiene enfrente un nuevo reto, ¿qué sigue, evolucionamos o nos abatimos?

La realidad, esa que es lo que “realmente existe”, lo que se desarrolla y que por lo que engloba su misma esencia, contiene sus leyes y resultados propios, nos vino a plantar cara para recordarnos que, ella está bien separada de lo imaginario y lo fantástico, de la posibilidad y la probabilidad… bueno, de todo lo aparente. Llega y como hace muchos años, quiere volver a enseñarnos que en este planeta Tierra, lo importante no es lo singular, sino lo plural. Esta realidad nos recalca: importa el “nosotros somos” y no, el “yo soy”.

La psicología es una ciencia que tiene infinidad de aportaciones para colaborar en cualquier contexto que se le requiera. Es por sí sola, una disciplina enfocada en el análisis y la comprensión de la conducta humana y de los procesos mentales que los individuos y los grupos sociales experimentan durante determinadas situaciones. Así que esta pandemia no puede quedar fuera de su campo de acción. Desde su perspectiva, toma esta crisis creada por la aparición del Covid-19, la desmenuza para que, con su análisis aporte experiencias y ayude a resolver de una mejor manera los procesos que individual y grupalmente, estamos formando mentalmente.

Los humanos a lo largo de la evolución, hemos vivido demasiados episodios en donde nos hemos encontrado vulnerables… esta pandemia nos confirma esa condición una vez más. A través de esta crisis, nuevamente como seres humanos tomamos conciencia de nuestra fragilidad, y es precisamente en estos momentos de fragilidad cuando la psicología ayuda al ser humano a ser más resistente o resiliente, término que ha cobrado gran relevancia últimamente, para poner la mirada en las distintas posibilidades que nuestro presente nos muestra.

La especie humana sigue en evolución y esta crisis está siendo una prueba de nuestro compromiso y sentido de solidaridad, ya que somos la suma de individuales que compartimos la misma existencia… el mismo planeta.

A partir de hoy, la realidad toma de nueva cuenta relevancia y nos muestra que somos pequeñas piezas que conforman un orden establecido, y que esta es “lo que es”, lo que podemos ver y entender… es, al final, lo que hacemos juntos como sociedad. Esta nueva realidad será mejor gestionada en la medida en que procuremos el bien común, el apoyo a quien lo necesite, ya que los estragos más latentes y presentes, son la ansiedad y el miedo, mismos que se siguen acumulando en muchos de nosotros, y no pararán hasta que sean atendidos. La base para que todos retomemos de cierta manera la inercia que hasta antes de esta pandemia llevábamos, es mantener la salud mental lo mejor posible.

La realidad actual nos exige como psicólogos, terapeutas y profesionales de la salud, aportar formas socio-constructivas para ayudar a las personas a manejarse de buena manera ante la adversidad. Hoy es obligación fortalecer nuestra capacidad de adaptación, de resolución de problemas, de asumir una actitud positiva, optimista y esperanzadora para darle sentido a nuestras acciones.

Lo que sigue y debe tomarse como ley, es pensar en global, no solamente en mí. Ante una amenaza de esta dimensión y una crisis universal, la única réplica que debe existir y que nos permitirá salir fuertes, deberá venir de la respuesta colectiva. Es un compromiso como humanidad, un compromiso que anhele y pondere el concepto de contribuir.

Nos ayudamos, nos necesitamos… entendamos que cada uno es parte esencial de una red de apoyo, de afecto y de compromiso social. Esta crisis nos recuerda a gritos que somos sociales, que somos tribu y que necesitamos del otro para vivir, para crecer y para evolucionar. Recordando lo que decía Platón, bien encaja en este contexto: “buscando el bien común de nuestro semejante, encontramos el nuestro”.

Es momento de forjar nuestra voluntad, nuestra motivación y nuestros talentos. Si cada ser humano hace esto de manera individual, beneficiaremos a nuestros semejantes… a la humanidad.

Estamos reconociendo entonces que, lo importante es lo colectivo, el equipo, la suma de fuerzas. Desde esta postura, plantamos cara a la situación actual y declaramos que nuestra motivación ahora es, saber y entender que precisamos de una razón existencial, de la esperanza, el amor y del “otro”.

De una cosa estoy cierta; las cosas no volverán a ser como antes, es más, ni deben serlo. A los seres humanos se nos presentan dos opciones bien claras, repetir y estancarnos, o evolucionar. Si optamos por la segunda opción, cualquier crisis que afrontemos nos permitirá ser mejores como humanidad, y nuevamente comprobar que nos adaptamos… como lo hemos hecho.

Es momento de imponer la identidad comunitaria, el sentimiento colectivo, la entereza y la entrega, la fuerza del cariño. Estoy segura que la gente necesita este conducto para tratar sus miedos y ansiedades. La psicología ahora retoma fuerza dentro de este atribulado contexto. Hay muchas personas ahí afuera o encerradas en casa que necesitan de ayuda para llevar a buen puerto esta crisis que están atravesando. Todos estamos dentro del mismo contexto, pero con situaciones muy dispares y diferentes.

Es momento de redescubrimiento, de redefinir el concepto de vida, de recobrar la importancia de forjar vínculos, de forjar el sentido de pertenencia y de reciprocidad.
Ante esta incertidumbre que aún sentimos como humanidad, la confianza mutua nos permite avanzar y progresar.

En este momento es vital optar por elegir ser la mejor persona que podemos. Pasar del “deber ser” al “ser”. A cada uno nos toca ser más cuidadosos de nosotros mismos y de nuestro accionar. Solo de esta forma habremos superado y trascendido esta circunstancia.

Artículo por:
Mariana Machuca Nava
Licenciada en Educación Preescolar, Reggio Emilia Teacher y Terapeuta Familiar
Contacto: merykanena@hotmail.com

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