Potencial Humano

De la igualdad de oportunidades a la ventaja competitiva

Nalleli Barajas: la estrategia que está redefiniendo el futuro de las empresas

Entrevista por Christopher Trejo

La sostenibilidad dejó de ser un concepto reservado para las grandes corporaciones o un requisito de cumplimiento. Hoy representa una ventaja competitiva para las organizaciones que buscan atraer talento, fortalecer su reputación y generar valor a largo plazo. En entrevista con Potencial Humano, Nalleli Barajas, subdirectora de Sostenibilidad del Grupo Bolsa Mexicana de Valores, explica por qué la igualdad de oportunidades se ha convertido en un componente esencial de la estrategia empresarial y comparte una guía práctica para pasar del compromiso a la acción.

Durante años, la igualdad de género fue entendida como un tema de responsabilidad social. Hoy, esa visión ha evolucionado. Las empresas más competitivas han comprendido que construir organizaciones más diversas e incluyentes no solo fortalece su cultura, sino que también mejora la innovación, la toma de decisiones y la capacidad de generar valor sostenible. Con esa premisa, el Grupo Bolsa Mexicana de Valores impulsó la Igualdad de Género: Pilar de la Sostenibilidad y Rentabilidad Corporativa, una iniciativa que busca ofrecer herramientas concretas para que las organizaciones conviertan sus compromisos en resultados medibles.

Para conocer su alcance y reflexionar sobre el papel que desempeñan los líderes empresariales en esta transformación, conversamos con Nalleli Barajas, subdirectora de Sostenibilidad del Grupo Bolsa Mexicana de Valores.

Antes de hablar de la guía, me gustaría conocer la historia detrás de quien la impulsa. ¿Quién es Nalleli Barajas y qué la llevó a especializarse en sostenibilidad?

Me considero una persona convencida de que las empresas pueden convertirse en agentes de transformación para la sociedad. Llevo casi dos décadas en la Bolsa Mexicana de Valores. Inicié mi carrera en Indeval, que es el depósito central de valores de México, donde mi enfoque estuvo en el acompañamiento a los clientes sobre los cambios relevantes que sucedieron en la organización, incluyendo la creación de una mesa de servicio., Posteriormente tuve la oportunidad de crear el área de cultura organizacional y comunicación interna. Esa experiencia me permitió comprender que las organizaciones cambian cuando las personas cambian, y que la cultura es el verdadero motor de cualquier transformación.

En 2020 nació el área de Sostenibilidad con el propósito de integrar en una sola estrategia los esfuerzos ambientales, sociales y de gobernanza que la institución ya impulsaba desde diversos frentes. Desde entonces, nuestro objetivo ha sido demostrar que la sostenibilidad no es un proyecto paralelo al negocio, sino una forma distinta de dirigirlo.

Muchas organizaciones todavía consideran que la sostenibilidad es responsabilidad de un área específica. ¿Por qué esa visión ya no responde a la realidad empresarial?

Porque la sostenibilidad no pertenece a un departamento; pertenece a toda la organización. Es una visión que involucra a Recursos Humanos, Finanzas, Tecnología, Jurídico, Cumplimiento y, sobre todo, a las personas que integran la empresa. Cuando cada colaborador entiende cómo su trabajo impacta en el propósito de la organización, la sostenibilidad deja de ser un discurso y se convierte en una manera de operar.

Al final, una empresa sostenible es aquella capaz de adaptarse, innovar y mantenerse vigente en un entorno que cambia constantemente. Eso solo es posible cuando existe una cultura compartida y un liderazgo comprometido.

La igualdad de oportunidades ocupa cada vez más espacio en la agenda empresarial. Sin embargo, entre el discurso y la realidad todavía existe una brecha importante. ¿Qué distingue a las organizaciones que realmente logran avanzar?

La diferencia comienza en la Alta Dirección. Cuando el Consejo de Administración y los líderes asumen este tema como una prioridad estratégica, las acciones dejan de ser aisladas y se convierten en parte de la cultura organizacional. Ese compromiso debe reflejarse en políticas, procesos de contratación, planes de desarrollo, esquemas de promoción y mecanismos de evaluación. Pero, más allá de los procesos, requiere una convicción muy clara: reconocer que el talento no tiene género.

Por eso prefiero hablar de igualdad de oportunidades. El verdadero objetivo es garantizar que todas las personas puedan desarrollar su potencial en condiciones de equidad e igualdad y que las decisiones dentro de la empresa respondan al mérito, las capacidades y los resultados. Las organizaciones que entienden esto no solo fortalecen su cultura; también incrementan su capacidad para innovar, atraer talento y competir.

Con esa visión nació la guía Igualdad de Género: Pilar de la Sostenibilidad y Rentabilidad Corporativa. ¿Qué necesidad identificaron para impulsar un proyecto de esta naturaleza?

Detectamos que existía una gran cantidad de información y herramientas sobre igualdad de género, pero pocas que ayudaran a las empresas a llevar ese conocimiento a la práctica. Como Bolsa Mexicana de Valores tenemos una doble perspectiva. Somos una institución que acompaña a empresas e inversionistas, pero también somos una empresa que enfrenta los mismos desafíos de gestión que cualquier otra organización.

Esa experiencia nos permitió identificar una necesidad muy concreta: hacía falta una guía que tradujera las mejores prácticas en acciones aplicables. Por ello convocamos a empresas de distintos sectores para construir un documento colaborativo. Analizamos experiencias reales, identificamos los factores que generan mejores resultados y desarrollamos una metodología integrada por trece líneas de acción agrupadas en cuatro ejes estratégicos. Más que un documento de consulta, queríamos ofrecer una herramienta de trabajo.

¿Qué hace diferente a esta guía frente a otros modelos o recomendaciones disponibles?

Su enfoque práctico. No pretende decirles a las empresas qué deberían hacer desde la teoría, sino mostrarles cómo otras organizaciones ya lo están haciendo y cuáles han sido sus resultados.

Cada capítulo incorpora casos reales, recomendaciones concretas e indicadores que permiten medir el impacto de las iniciativas. Porque una estrategia solo cobra sentido cuando puede evaluarse.

La guía acompaña a las organizaciones desde el compromiso de la Alta Dirección hasta la implementación de políticas, la medición de resultados, la transparencia y el acceso a mecanismos de financiamiento sostenible. Nuestro objetivo fue construir una herramienta útil para organizaciones de cualquier tamaño, independientemente del sector al que pertenezcan.

Toda transformación comienza con un diagnóstico. Si una empresa quisiera dar hoy el primer paso hacia una verdadera igualdad de oportunidades, ¿qué debería medir?

Lo primero es conocer la realidad de la organización. Las empresas necesitan analizar información como remuneraciones, promociones, desarrollo profesional, rotación, clima laboral y acceso a oportunidades, siempre con una perspectiva de género. Cuando los datos se observan de manera agregada, muchas veces las brechas pasan inadvertidas; al desagregarlos, es posible identificar con claridad dónde existen oportunidades de mejora.

Por eso siempre hablo de tres pasos fundamentales: medir, actuar y comunicar. Medir permite tomar decisiones basadas en evidencia; actuar implica implementar acciones concretas, y comunicar genera transparencia y fortalece la confianza entre colaboradores, inversionistas y demás grupos de interés. Lo que no se mide difícilmente puede transformarse.

Hoy los inversionistas analizan mucho más que los resultados financieros. ¿Por qué la igualdad de oportunidades también se ha convertido en un factor de competitividad?

Porque las empresas más exitosas entienden que la sostenibilidad depende de su capacidad para adaptarse. Las organizaciones que promueven entornos diversos aprovechan una mayor variedad de experiencias, ideas y perspectivas. Eso fortalece la innovación, mejora la toma de decisiones y permite responder con mayor rapidez a los cambios del mercado.

Al mismo tiempo, los inversionistas incorporan cada vez más los criterios ambientales, sociales y de gobernanza en sus procesos de evaluación. Ya no basta con presentar buenos resultados financieros; también buscan empresas capaces de gestionar sus riesgos, atraer talento y generar valor de manera responsable.

La igualdad de oportunidades forma parte de esa visión de largo plazo. Hoy representa una ventaja competitiva y un elemento que fortalece la confianza del mercado.

Si esta guía lograra adoptarse de manera amplia en México, ¿qué transformación te gustaría observar en los próximos años?

Me gustaría ver organizaciones donde la igualdad de oportunidades deje de ser un objetivo pendiente y se convierta en una práctica cotidiana. No esperamos que todas las empresas implementen de inmediato las trece líneas de acción que propone la guía. Cada organización avanza a su propio ritmo. Lo importante es comenzar.

Cuando las empresas incorporan objetivos claros, indicadores y mecanismos de seguimiento, los resultados empiezan a reflejarse en mejores oportunidades de desarrollo, mayor diversidad en los espacios de decisión, menor rotación y culturas organizacionales más sólidas. Las grandes transformaciones siempre comienzan con pequeños pasos sostenidos en el tiempo.

Más allá de los indicadores, hay una motivación personal detrás de tu trabajo. ¿Qué te impulsa a seguir promoviendo esta agenda?

Me inspira la posibilidad de contribuir a construir un mejor entorno para las siguientes generaciones. Estoy convencida de que las empresas tienen la capacidad de transformar la vida de las personas y de impulsar cambios que trascienden sus propias organizaciones. También existe una motivación muy personal.

Soy mamá de una adolescente y deseo que, cuando ella inicie su vida profesional, encuentre un entorno donde las oportunidades dependan de su talento, su preparación y su esfuerzo, nunca de su género. Si el trabajo que realizamos hoy ayuda a que las nuevas generaciones enfrenten menos barreras, entonces habrá valido la pena.

Si pudieras dejar un solo mensaje a quienes hoy dirigen empresas y toman decisiones que impactan a miles de personas, ¿cuál sería?

Que comprendan la dimensión de su liderazgo. Cada decisión que toma un director general, un consejo de administración o un equipo directivo tiene la capacidad de transformar la cultura de una organización. Por eso los invitaría a actuar con visión de largo plazo.

Midan, establezcan objetivos, den seguimiento a los resultados y construyan mecanismos de rendición de cuentas. Las organizaciones evolucionan cuando convierten sus valores en decisiones y sus compromisos en acciones concretas. La igualdad de oportunidades no debe entenderse como una obligación regulatoria ni como una tendencia pasajera. Es una inversión en el talento, la innovación y la sostenibilidad de la empresa. Quienes comiencen ese camino hoy estarán mejor preparados para enfrentar los desafíos del futuro.

Hablar de igualdad de oportunidades es hablar del futuro de las empresas.

A lo largo de esta conversación queda claro que las organizaciones más competitivas no serán necesariamente las más grandes, sino aquellas capaces de atraer al mejor talento, construir culturas más incluyentes y tomar decisiones respaldadas por una visión de largo plazo.

La guía Igualdad de Género: Pilar de la Sostenibilidad y Rentabilidad Corporativa representa una invitación para pasar del discurso a la acción y entender que la sostenibilidad no es un destino, sino una forma de dirigir las organizaciones.

En Potencial Humano agradecemos a la Bolsa Mexicana de Valores y, especialmente, a Nalleli Barajas, por compartir una visión que demuestra que la igualdad de oportunidades no solo transforma empresas: también fortalece su capacidad para crecer, innovar y generar valor para la sociedad.

Gracias por abrir este espacio. Confío en que cada vez más empresas descubran que construir organizaciones más equitativas también significa construir organizaciones más fuertes, más resilientes y mejor preparadas para el futuro. Los cambios profundos no ocurren de un día para otro, pero cada decisión cuenta.

Estoy convencida de que, si más líderes asumen este compromiso, podremos impulsar un entorno empresarial donde el talento encuentre siempre las mismas oportunidades para desarrollarse. Muchas gracias.

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