Colaboración por Cuadrante / Communications & Social
American Society of Mexico (AmSoc) se ha consolidado como un puente estratégico entre México y Estados Unidos, un espacio donde convergen la comunidad estadounidense, las empresas y la sociedad civil para construir soluciones compartidas. Bajo el liderazgo de Larry Rubin, la organización ha buscado dar un salto cualitativo: pasar de ser un referente histórico a ser un actor que influye de forma cotidiana en la conversación bilateral sobre comercio, inversión, seguridad y el futuro de América del Norte.

AmSoc: más de ocho décadas tejiendo puentes
American Society of Mexico es una organización sin fines de lucro y sin filiación política, con más de 80 años de historia, que vincula a la comunidad estadounidense en México con empresas, organizaciones civiles y la sociedad mexicana para impulsar la prosperidad y el desarrollo compartido. Trabaja en coordinación estrecha con las empresas estadounidenses establecidas en el país y con más de 130 organizaciones no gubernamentales, fungiendo como una voz y un facilitador de conexiones clave que fortalecen la presencia responsable de estas organizaciones en México.
La organización colabora de manera permanente con la Embajada de Estados Unidos en México, cuyo titular es Presidente Honorario de AmSoc, lo que refuerza su papel como puente institucional y ciudadano a la vez. Su trabajo se articula en cuatro pilares: vinculación empresarial estratégica, conectividad social inclusiva, participación abierta a la comunidad y una visión de integración y progreso que mira hacia una América del Norte más integrada y competitiva.

Un impacto que se siente en la agenda bilateral
La influencia de AmSoc se percibe en su presencia constante en la discusión pública y la promoción de espacios de diálogo estratégico entre México y Estados Unidos. La organización mantiene una agenda sólida que abarca asambleas generales, foros con líderes diplomáticos, conferencias sobre comercio y seguridad, así como la Convención Binacional México–Estados Unidos. Este foro se ha consolidado como referente para abordar nearshoring, energía, Estado de derecho y la modernización del marco comercial.
En 2025, la Cuarta Convención Binacional resaltó por la diversidad y nivel de sus participantes. El evento reunió a embajadores, dirigentes de organismos internacionales, legisladores, gobernadores, CEOs y especialistas enfocados en temas como atracción de inversión, migración, inteligencia artificial, T-MEC y competitividad financiera regional.

Durante el año, AmSoc convocó encuentros y sesiones clave a través del Public Affairs Task Force y consejos empresariales de alto nivel. En ellos, directivos de compañías estadounidenses y mexicanas compartieron mejores prácticas y definieron estrategias ante retos logísticos y regulatorios. Estas reuniones contaron con la participación de actores determinantes como Marcelo Ebrard, Luz Elena González, Alicia Bárcena y Altagracia Gómez Sierra, quienes enriquecieron la interlocución entre sectores público y privado.
En el ámbito diplomático, AmSoc recibió al Embajador de Estados Unidos, Ronald Johnson, durante una cena de gala orientada al fortalecimiento de la cooperación bilateral. Además, la organización lideró foros y mesas de diálogo para analizar perspectivas económicas y el impacto de los aranceles, acompañada por empresas líderes como Deloitte y HSBC.
AmSoc trasciende los foros y conferencias gracias a iniciativas como el Organizations Steering Group, donde más de 130 organizaciones estadounidenses activas en México participan en proyectos de ayuda humanitaria, nutrición, salud y educación. El resultado es un ecosistema robusto donde el sector privado, la diplomacia y la sociedad civil colaboran de manera efectiva.
El trabajo y convocatoria de AmSoc, junto con la presencia de destacadas personalidades del sector público y privado, consolidan a la organización como un puente esencial en la construcción de un futuro próspero, integrado y colaborativo para ambas naciones.

Larry Rubin: una voz binacional en tiempos de definición
Al frente de American Society of Mexico se encuentra Larry Rubin, líder binacional que representa la doble perspectiva de quien entiende las dinámicas políticas y económicas de Estados Unidos y México.
Rubin se ha convertido en una de las voces más visibles en el debate sobre el futuro del T‑MEC, la seguridad regional y el fenómeno del nearshoring. En diversos espacios ha insistido en que el tratado seguirá en pie porque lo necesitan ambas naciones, pero que la próxima revisión será compleja y traerá cambios profundos que exigirán a México cumplir plenamente sus compromisos comerciales, regulatorios y de Estado de derecho.
Cuando hablamos hoy de American Society of Mexico, ¿de qué organización estamos hablando y cuál es su misión en la relación entre México y Estados Unidos?
LR: American Society of Mexico es, ante todo, un puente. Representamos a la comunidad estadounidense que vive en México, a las empresas y a decenas de organizaciones de la sociedad civil que creen en una América del Norte más integrada, más competitiva y más segura. América del Norte no se construye sola; se construye todos los días con decisiones muy concretas, con inversiones y con voluntad política de ambos lados de la frontera. Nuestro propósito es tender la mano en los dos sentidos: que las decisiones que se toman en México se comprendan en Estados Unidos y que las decisiones que se toman en Estados Unidos tengan en cuenta la realidad mexicana. Esa misión se traduce en algo muy concreto: crear confianza, abrir canales de diálogo y ayudar a que los actores clave de ambos países se sienten a la misma mesa para construir soluciones compartidas.
En los últimos años nos hemos convertido en un actor que participa todos los días en la conversación bilateral: convocamos foros, acercamos a empresas con autoridades, abrimos espacios para hablar de temas complejos como seguridad, energía o Estado de derecho, y lo hacemos con una visión de largo plazo. Esa evolución se refleja en la agenda que hemos construido: asambleas generales, eventos de alto nivel y, sobre todo, una Convención Binacional que hoy es un referente para quienes quieren entender hacia dónde va la relación México–Estados Unidos.
La relación bilateral vive un momento de mucha sensibilidad: revisión del T‑MEC en puerta, discusión sobre seguridad, migración y reforma judicial. ¿Cómo ves hoy a México en este contexto?
LR: México ha dado pasos muy importantes que hay que reconocer. Es un socio comercial indispensable para Estados Unidos, ha demostrado capacidad para integrarse a las cadenas de valor regionales y, en algunos frentes de seguridad, se observan esfuerzos que van en la dirección correcta. Sería injusto ignorar esos avances. Al mismo tiempo, la realidad es que México todavía tiene compromisos pendientes con el T‑MEC y con la comunidad inversionista. Cumplir parcialmente no basta cuando hablamos del principal socio comercial del país y de millones de empleos a ambos lados de la frontera. Lo que piden las empresas, y lo que el tratado exige, es certidumbre regulatoria, respeto a las reglas y un Estado de derecho que funcione. Y en esos puntos todavía vemos muchas oportunidades.
Has mencionado en la necesidad de que México tenga más y mejores interlocutores en Washington. ¿Qué falta hoy en esa conversación?
LR: Hoy vemos esfuerzos valiosos desde el gobierno mexicano, pero consideramos que aún no son suficientes, falta presencia, constancia y estrategia. La relación bilateral se define todos los días en el Congreso de Estados Unidos, en los centros de pensamiento, en las cámaras empresariales, en los medios y en la opinión pública. Ahí es donde se construyen las percepciones sobre México y donde se deciden muchas cosas que impactan directamente a la economía mexicana. Necesitamos una presencia mucho más robusta de cámaras empresariales, de universidades, de organizaciones de la sociedad civil mexicanas que hablen con sus contrapartes estadounidenses de manera permanente y generen oportunidades para ambos países.
¿Cómo contribuye American Society of Mexico a llenar esos espacios?
Desde American Society hemos impulsado misiones de trabajo a Washington en las que participan empresarios, expertos y sociedad civil que llevan un mensaje muy claro: México es un socio estratégico. Organizamos reuniones con legisladores, con funcionarios, con organizaciones empresariales y sociales, y lo hacemos de manera institucional, con continuidad. Pero también somos muy francos al decir que no basta con lo que haga AmSoc. Esta es una tarea que debe asumirse como una política de Estado y como una prioridad compartida por el sector privado y por la sociedad civil mexicana. Si México no ocupa esos espacios de diálogo, alguien más va a definir la narrativa por él, y eso no siempre coincide con los intereses del país.

AmSoc 2026: hoja de ruta para una mayor integración
¿Hacia dónde ves a American Society of Mexico en los próximos años? ¿Cuál es la visión para 2026?
LR: La visión es clara: AmSoc debe pasar de ser visto solamente como un referente de la relación bilateral a ser reconocido como un colaborador estratégico en la toma de decisiones que afectan a los dos países. Para lograrlo, estamos trabajando en tres niveles. Primero, reforzar nuestro rol como facilitadores del diálogo y la vinculación empresarial, ampliando los consejos de alto nivel y los espacios donde CEOs y autoridades pueden construir soluciones juntos. Segundo, consolidar a AmSoc como un generador de conocimiento, con estudios, reportes y foros especializados sobre temas como T‑MEC, nearshoring, energía y seguridad. Y tercero, asumir un papel más activo como promotores de inversión y desarrollo económico bilateral, impulsando proyectos concretos y alianzas público‑privadas que beneficien a comunidades en ambos lados de la frontera.
Un compromiso firme por un futuro compartido entre México y Estados Unidos
LR: Quiero agradecer por brindarme este espacio para compartir la visión y el compromiso que desde American Society of Mexico tenemos con la relación entre México y Estados Unidos. En tiempos tan decisivos, es vital recordar que esta relación no solo es estratégica, sino que es también humana y fundamental para el bienestar de millones de personas en ambos países.
AmSoc seguirá siendo un puente firme y confiable que promueva el diálogo honesto, la cooperación efectiva y las soluciones concretas. Estamos convencidos de que juntos podemos construir una América del Norte más integrada, competitiva y segura, uniendo esfuerzos desde las empresas, la sociedad civil y los gobiernos. Aquí, en AmSoc, estamos listos para seguir trabajando con compromiso para que esa visión se convierta en una realidad que potencie el futuro compartido de nuestras naciones.


