Potencial Humano

Elia Favela Vara: Estrategia, liderazgo y visión en el corazón del vino mexicano

Château Camou, una de las vinícolas más reconocidas y respetadas de México. Su liderazgo combina tradición e innovación, sostenibilidad y rentabilidad, familia y futuro.

Entrevista por Christopher Trejo

Con una sólida formación financiera y una visión estratégica que equilibra precisión analítica con sensibilidad humana, Elia Favela Vara ha logrado consolidar a Château Camou como una de las vinícolas más reconocidas y respetadas de México. Su liderazgo combina tradición e innovación, sostenibilidad y rentabilidad, familia y futuro. Muchas gracias por estar hoy con nosotros, bienvenida. Me gustaría comenzar con la siguiente pregunta.

Château Camou nació con la misión de elaborar vinos mexicanos de clase mundial. Desde tu perspectiva como líder, ¿cómo se traduce esa filosofía en una estrategia empresarial que combine propósito, calidad y crecimiento sostenido?

Definitivamente, la misión de elaborar vinos 100% mexicanos que puedan competir con los mejores del mundo es lo que nos guía. Creemos profundamente en que en México se pueden hacer las cosas bien, y eso se refleja en cada decisión que tomamos. Transmitir esta filosofía al equipo ha sido esencial: cada persona, cada proceso y cada detalle cuentan.

Desde el principio, esa cultura se ha mantenido viva gracias a la confianza mutua y al compromiso compartido. Contamos con colaboradores que llevan muchos años con nosotros, personas que sienten la empresa como propia. En Château Camou somos una familia unida por un mismo propósito: crear calidad con sentido y crecer juntos, tanto en lo personal como en lo empresarial.

Las empresas familiares enfrentan el reto de evolucionar sin perder su esencia. ¿Cómo has logrado consolidar una estructura de gobierno corporativo moderna dentro del corporativo Favela e Hijos, manteniendo al mismo tiempo los valores que los distinguen?

Desde el inicio buscamos una estructura corporativa dinámica, funcional y operativa. Sin embargo, no siempre es sencillo dejar de lado el rol familiar para asumir plenamente el rol empresarial. En ocasiones es necesario ejercer liderazgos en momentos clave de manera informal y después formalizarlos; ese equilibrio es parte del proceso.

Somos una empresa familiar pequeña, y además vivimos en distintas partes de la República, lo cual representa un reto adicional. Actualmente estamos enfocados en preparar a la tercera generación, de modo que pueda incorporarse con una base sólida y una visión compartida. Sabemos que es un proceso continuo y estamos comprometidos con hacerlo de forma ordenada y con propósito.

En una industria donde las inversiones se siembran a largo plazo, ¿cuáles son las claves financieras que garantizan la rentabilidad, la continuidad y el equilibrio entre riesgo y oportunidad?

Desde el inicio planificamos una vinícola con una capacidad de producción amplia y potencial de crecimiento, apoyada en tecnología de punta que, hasta hoy, sigue vigente. Cuidar nuestros activos ha sido fundamental.

Además, la relación cercana y de largo plazo con nuestros proveedores ha sido clave para mantener estabilidad y eficiencia. Entender el flujo del capital de trabajo y el ciclo de producción ha sido esencial para tomar decisiones acertadas.

En cuanto al equilibrio entre riesgo y oportunidad, es indispensable mantenerse atentos al mercado. Han surgido nuevos competidores y regiones vitivinícolas en el país, pero nuestra consistencia en la calidad nos ha permitido mantenernos vigentes, obtener reconocimientos y conservar la confianza de nuestros clientes.

Château Camou ha competido con éxito frente a grandes casas vinícolas internacionales. ¿Qué papel juegan la innovación, la tecnología y la visión estratégica en el posicionamiento global de la marca?

Hace una década realizamos una evaluación profunda del pasado y de las nuevas tendencias del mercado para redefinirnos. Decidimos renovar nuestra enología y nuestra imagen. Contamos con la colaboración del enólogo mexicano Adolfo Alarcón, quien nos ayudó a desarrollar técnicas que nos permitieron obtener vinos más frescos, sin perder el potencial de guarda que siempre nos ha distinguido.

A partir de entonces, establecimos una enología institucional, es decir, una identidad propia de la vinícola más allá del enólogo en turno. Con la incorporación de la tercera generación al área comercial, hemos enriquecido la visión estratégica de Château Camou, sumando miradas jóvenes e innovadoras que fortalecen nuestro posicionamiento.

El consumidor mexicano ha pasado de ver el vino como un lujo a considerarlo parte de su estilo de vida. ¿Cómo ha evolucionado la estrategia comercial de Château Camou para responder a este cambio sin perder su carácter premium?

Con la redefinición de hace 10 años decidimos mantenernos enfocados en la calidad y la consistencia, pilares que nos distinguen como una de las vinícolas más premiadas de México.

Nos encanta participar en eventos y festivales donde podemos compartir, de viva voz, nuestra historia y nuestros vinos. La familia participa activamente, lo que genera cercanía con el consumidor. Los nuevos clientes se sorprenden al descubrir nuestra trayectoria, mientras que los clientes fieles valoran nuestra evolución.

También hemos fortalecido nuestra presencia digital, compartiendo en redes sociales nuestro compromiso con la calidad y la experiencia sensorial que representa cada botella de Château Camou. Queremos que, al llegar a tu mesa, nuestro vino sea sinónimo de confianza, autenticidad y placer.

Detrás de cada botella hay un equipo comprometido con la excelencia. ¿Cómo fomentan una cultura empresarial que combine la pasión artesanal con la disciplina corporativa?

Nuestra fortaleza radica en el sentido de pertenencia. Cada trabajador es considerado parte de la familia Château Camou, y ese orgullo se refleja en su trabajo. Conocen el prestigio de la marca y se comprometen con la calidad en cada etapa del proceso.

Con el tiempo hemos desarrollado una cultura corporativa sólida, en la que el talento individual se integra con la estructura formal de producción. Incluso, algunos detalles estéticos —como los diseños en nuestra cava— son fruto de las propuestas creativas de nuestro propio equipo. Ese equilibrio entre arte y disciplina nos define.

Frente al cambio climático y los desafíos del sector agroindustrial, ¿qué acciones estratégicas han adoptado para asegurar la sustentabilidad ambiental y social de la vinícola a largo plazo?

Sin duda, el tema del agua representa uno de los mayores retos. Las tomas irregulares y la escasez han afectado significativamente la producción. Actualmente estamos implementando estrategias de captación pluvial y aprovechamiento del agua en temporada de lluvias, buscando soluciones que nos permitan operar de forma sostenible.

Nos gustaría que existiera un mayor apoyo institucional, pues los intereses en la zona son diversos. Sin embargo, seguimos comprometidos con la sustentabilidad, conscientes de que cuidar la tierra es cuidar nuestro futuro y el legado que queremos dejar.

¿Cuál es tu visión para Château Camou en los próximos años y qué legado te gustaría dejar en la industria vitivinícola mexicana?

Queremos seguir siendo reconocidos por nuestra calidad, consistencia y autenticidad. Haber sido la primera vinícola mexicana en obtener una medalla internacional nos compromete a mantener ese estándar como una constante, no como un recuerdo.

Además, buscamos consolidarnos como un destino enoturístico esencial en el Valle de Guadalupe, promoviendo nuestra sala de degustación, nuestros viñedos y la experiencia integral que ofrecemos. En resumen, queremos dar a conocer nuestros vinos, nuestra historia y nuestro entorno, compartiendo con cada visitante el espíritu de Château Camou.

Más allá de los números y los reconocimientos, ¿qué te inspira personalmente a seguir liderando con pasión? ¿Qué significado tiene para ti ver cómo el trabajo, la familia y la tierra se entrelazan en una copa de vino que representa a México en el mundo?

Trabajar con la tierra es una experiencia profundamente humana. La vitivinicultura transforma el esfuerzo del campo en arte, y eso me inspira todos los días. Una copa de vino es mucho más que una bebida: es una historia líquida que despierta los sentidos, evoca recuerdos y conecta corazones.

Ser parte de una vinícola mexicana pionera, reconocida por su calidad, representa un orgullo profesional, empresarial, familiar y personal. Es el reflejo de que, cuando se trabaja con pasión, compromiso y amor por la tierra, México puede conquistar el mundo, una copa a la vez.

Gracias nuevamente por compartir un poco de la pasión y de la historia de esta vinícola.

Muchas gracias a ti y a todo el equipo de Potencial Humano por la entrevista. Espero pronto estar nuevamente con ustedes para compartir más historias.

Fotografías por: Carlos Gerardo Malanche Flore y José Armando Chimal Mujica

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