Proteger la propiedad intelectual no es un trámite: es asegurar que las ideas de los mexicanos tengan futuro, valor y reconocimiento
Entrevista por Christopher Trejo
En un México que avanza hacia la economía del conocimiento, la propiedad intelectual se ha convertido en una pieza estratégica para competir, innovar y construir futuro. En enero de 2026, Potencial Humano presenta en portada a una figura clave en este proceso: el titular del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, una institución que hoy vive una transformación profunda en su relación con las empresas, los emprendedores y la industria creativa.
Su visión combina orden institucional, impulso a la modernización tecnológica y una convicción firme: la innovación es un activo que debe cuidarse con rigor y promoverse con inteligencia. Esta entrevista ofrece una mirada cercana a los retos, avances y oportunidades que marcarán el rumbo de la propiedad industrial en los próximos años.

¿Cuál es el papel del IMPI en la protección de la propiedad industrial en México y cómo ha evolucionado en los últimos años?
El IMPI es, en esencia, la institución que resguarda aquello que no siempre se ve, pero que define el valor de una empresa: sus ideas, su identidad y su capacidad de distinguirse. En los últimos años hemos hecho un esfuerzo serio por modernizar procesos, digitalizar trámites y construir una relación más abierta con quienes generan innovación en México.
Hoy el IMPI no solo protege, también acompaña, orienta y busca que la propiedad industrial sea una herramienta al alcance de todos: desde la gran empresa hasta el emprendedor que inicia con una idea y un cuaderno.
¿Cómo puede el IMPI apoyar a las empresas mexicanas en la protección de sus marcas y patentes en el extranjero?
La apertura comercial hace tiempo dejó de ser una opción: es una realidad cotidiana. Por eso, parte fundamental de nuestro trabajo es facilitar que las empresas mexicanas lleven su identidad y sus innovaciones más allá de nuestras fronteras.
A través del Protocolo de Madrid y del Tratado de Cooperación en Materia de Patentes, las compañías pueden protegerse de manera simultánea en múltiples países. Pero más allá del trámite, ofrecemos asesoría, talleres y acompañamiento técnico para que cada empresa diseñe la estrategia internacional que mejor le convenga. Proteger una marca en el extranjero es, en muchas ocasiones, el primer paso para conquistar un nuevo mercado.

¿Cuáles son los principales desafíos que enfrenta el IMPI en la lucha contra la piratería y el contrabando en México?
La piratería ha evolucionado: hoy es digital, transnacional y mucho más sofisticada. Por eso el reto no es solo operativo, también educativo y cultural.
Necesitamos fortalecer el trabajo con otras instituciones para evitar la entrada de mercancías ilegales, pero igual de importante es reducir la demanda a través de campañas que muestren el daño real que la piratería causa al empleo, a la innovación y a la competitividad del país. La lucha es diaria y requiere una coordinación que ya estamos consolidando a nivel federal y estatal.
¿Cómo se está implementando la estrategia “México, Herencia y Origen” para promover la protección de la propiedad intelectual en el país?
Esta estrategia nació de una convicción profunda: el origen también es un activo. México tiene comunidades, saberes, territorios y tradiciones que merecen protección, no solo por su valor económico, sino por lo que representan culturalmente.
“México, Herencia y Origen” impulsa Denominaciones de Origen e Indicaciones Geográficas que permiten a los productores locales diferenciarse, mejorar sus ingresos y preservar su identidad. Es un puente entre tradición y mercado, entre cultura y desarrollo.

¿Cuál es el proceso para registrar una marca o patente en México y cuánto tiempo tarda en aprobarse?
Registrar una marca o una patente implica un ejercicio de claridad: saber qué se quiere proteger, cómo funciona y por qué es distinto.
En el caso de las marcas, el proceso suele avanzar entre cuatro y seis meses, mientras que las patentes requieren un análisis más profundo y pueden tomar entre 18 y 36 meses. Hemos trabajado para que estos tiempos sean competitivos respecto a estándares internacionales y, sobre todo, para que los trámites sean más transparentes y accesibles desde cualquier parte del país.
¿Qué beneficios ofrece el IMPI a los inventores y empresarios que registran sus patentes y marcas?
Registrar una marca o una patente es un acto de protección, pero también de visión. Los derechos exclusivos permiten que el inventor o empresario explote su creación con seguridad, facilite alianzas estratégicas, atraiga inversión y construya una identidad sólida.
En un mercado cada vez más saturado, la propiedad industrial se ha convertido en uno de los pocos elementos que realmente diferencian y generan confianza.

¿Cómo se está trabajando para fortalecer la cooperación internacional en materia de propiedad intelectual?
El ecosistema de innovación es global, y la protección debe serlo también. Por eso trabajamos de manera permanente con la OMPI y con oficinas de propiedad intelectual de varias regiones del mundo.
El objetivo no es solo intercambiar información o armonizar criterios: buscamos que la innovación mexicana pueda competir sin barreras injustas y que la piratería internacional encuentre menos espacios para operar.
¿Cuáles son las principales diferencias entre el IMPI y el Instituto Nacional del Derecho de Autor (INDAUTOR)?
Ambas instituciones comparten la misión de proteger la creatividad, pero desde campos distintos. El IMPI atiende la propiedad industrial: marcas, patentes, diseños, secretos industriales e indicaciones geográficas.
INDAUTOR se enfoca en obras artísticas, literarias o culturales, incluyendo música, libros, programas de cómputo y creaciones audiovisuales.
En pocas palabras: mientras el IMPI protege la innovación aplicada al mercado, INDAUTOR protege la creatividad expresada como obra.

¿Cómo se está abordando la protección de la propiedad intelectual en el contexto de la transformación digital?
La digitalización nos ha obligado a movernos rápido. Hoy el IMPI vigila plataformas en línea, genera herramientas tecnológicas para detectar posibles infracciones y ofrece casi todos sus servicios de manera digital.
También estamos fortaleciendo alianzas con sectores tecnológicos y creativos, porque la dinámica digital cambia todos los días y la protección debe adaptarse con la misma velocidad.
¿Qué consejos le daría a los empresarios y emprendedores que buscan proteger su propiedad intelectual en México?
El primer consejo es sencillo: no posponer la protección. Muchas grandes ideas se han perdido por no haberse registrado a tiempo.
En segundo lugar, es importante realizar búsquedas previas para evitar conflictos y diseñar una estrategia que contemple desde el inicio la posibilidad de crecer fuera de México.
Finalmente, les diría que se acerquen al IMPI. Hoy somos una institución abierta, más tecnológica y preparada para acompañar al talento empresarial en cualquier etapa de su desarrollo.
La innovación mexicana vive un momento decisivo. La propiedad industrial ya no es un tema técnico reservado para especialistas; es un elemento central de la competitividad, la identidad corporativa y la proyección internacional del país.
Desde el IMPI se impulsa una transformación que apuesta por la digitalización, la cooperación global y el fortalecimiento del talento creativo y empresarial.
En un México que mira hacia adelante, proteger lo que se crea es también proteger lo que somos.
“La propiedad intelectual no es un trámite: es un acto de soberanía económica y cultural.”
“Cuando una idea mexicana se protege, no solo gana una empresa; gana todo el país.”
“Nuestro reto no es perseguir la piratería, sino construir un ecosistema donde la innovación sea el camino natural para prosperar.”


