Por: Arturo Cortés Sierra / Politólogo
Con Clara Brugada entrando en la segunda mitad de su gobierno, la seguridad, la vivienda, el agua y el gasto público marcarán la evaluación política de la capital. El desafío será convertir los anuncios y las cifras oficiales en resultados tangibles para sus habitantes
El momento de pasar de las promesas a los resultados
La Ciudad de México entra en la recta final de 2026 con una pregunta que definirá buena parte de su conversación política: ¿qué tan visibles son los resultados del gobierno en la vida cotidiana de sus habitantes?
A dos años del inicio de la administración de Clara Brugada, el balance no puede limitarse a los anuncios, los programas sociales o las cifras presentadas desde el gobierno. La evaluación también pasa por la experiencia de quienes utilizan el transporte público, buscan una vivienda asequible, enfrentan problemas de abastecimiento de agua o exigen mayor seguridad en sus colonias.
El 14 de octubre, la jefa de Gobierno presentó su Segundo Informe ante el Congreso capitalino. La siguiente etapa será la Glosa, programada del 20 de octubre al 16 de noviembre, con comparecencias de 23 titulares de dependencias. Este ejercicio será una oportunidad para contrastar los resultados anunciados con las preguntas de los legisladores y las necesidades de la población.
En términos políticos, la importancia de este periodo va más allá de un trámite legislativo. Las comparecencias permitirán observar la capacidad del gobierno para explicar sus decisiones, responder cuestionamientos y sostener una agenda de prioridades ante una ciudadanía que exige soluciones concretas.

“La capital llega al cierre de 2026 con una agenda ambiciosa, pero también con demandas ciudadanas que exigirán respuestas concretas.”
Para Brugada, el cierre del año representa también una oportunidad para consolidar su propio perfil de gobierno. Su propuesta combina programas de bienestar, recuperación del espacio público, vivienda social y fortalecimiento de los servicios. El reto consiste en demostrar que estas políticas pueden operar de manera coordinada y producir resultados medibles, particularmente en las zonas donde las desigualdades urbanas son más evidentes.
La política capitalina, por tanto, no se jugará solamente en el discurso. Se definirá en la capacidad de convertir recursos públicos, coordinación institucional y decisiones administrativas en mejoras que las personas puedan reconocer.
Seguridad: la principal prueba de confianza
Pocas materias tienen tanta influencia en la percepción ciudadana como la seguridad. Para cualquier gobierno, reducir la incidencia delictiva es importante; conseguir que la población se sienta más segura en sus calles, transporte y espacios públicos es un desafío adicional.
Durante la presentación de su Segundo Informe, Brugada reportó una reducción de 24% en los delitos de alto impacto desde el inicio de su administración y de 40% en el robo de vehículos. También señaló que la capital cuenta con más de 120 mil videocámaras de vigilancia, tras incrementar en 50% su infraestructura de monitoreo. Estas cifras corresponden al balance presentado por el gobierno y deben distinguirse de las mediciones independientes de victimización y percepción de inseguridad.
Los datos ofrecen un punto de partida para evaluar la estrategia, pero no agotan la discusión. La percepción de seguridad depende también de la respuesta policial, la investigación de los delitos, la atención a las víctimas y la confianza en las instituciones encargadas de procurar justicia.

“La Glosa del Segundo Informe será una prueba de rendición de cuentas para el gobierno y un espacio de contraste para las fuerzas políticas representadas en el Congreso.”
El desafío para los próximos meses será sostener los avances reportados y demostrar que se reflejan en una experiencia cotidiana más segura. Esto implica mantener la coordinación entre las autoridades capitalinas, las alcaldías y las instituciones federales, además de fortalecer la prevención y la atención de las causas sociales de la violencia.
La seguridad será, en última instancia, una medida de credibilidad política. Los indicadores importan, pero su legitimidad aumenta cuando la ciudadanía percibe que puede caminar, trasladarse y desarrollar sus actividades con mayor tranquilidad.
El presupuesto como expresión de prioridades
La política pública necesita recursos para convertirse en resultados. Por eso, la discusión sobre el presupuesto es uno de los asuntos más relevantes para entender el rumbo de la capital.
El presupuesto de egresos de la Ciudad de México para 2026 asciende a 313 mil 385 millones de pesos, un incremento de 7.5% respecto al aprobado para 2025. El monto refleja la dimensión de la responsabilidad financiera del gobierno y la necesidad de establecer prioridades claras en una ciudad con demandas simultáneas de infraestructura, seguridad, servicios y bienestar.
El tamaño del presupuesto, por sí mismo, no garantiza una mejor gestión. La evaluación debe considerar cómo se distribuyen los recursos, qué proyectos se ejecutan, cuánto cuestan y qué beneficios producen. En un entorno de exigencia ciudadana, la capacidad de ejercer el gasto con oportunidad, transparencia y resultados será tan importante como la aprobación de los recursos.

“Seguridad, vivienda y agua concentran algunos de los desafíos más importantes para la gobernabilidad y la calidad de vida en la ciudad.”
El cierre del año también obliga a mirar hacia 2027. Las decisiones financieras que se discutan en los próximos meses definirán qué programas podrán ampliarse, qué obras tendrán continuidad y cómo se atenderán las presiones sobre los servicios públicos.
Para el gobierno, el reto consiste en sostener sus prioridades sociales sin descuidar la infraestructura que permite que la ciudad funcione. Para el Congreso, la responsabilidad es revisar las asignaciones, exigir explicaciones y vigilar que el gasto responda a las necesidades de la población.
En la capital, donde conviven una intensa actividad económica y profundas desigualdades territoriales, el presupuesto debe entenderse como una herramienta para reducir brechas, no solamente como un ejercicio contable.
Agua y vivienda: dos asuntos que definirán la vida urbana
La agenda de la Ciudad de México no puede comprenderse sin dos desafíos estructurales: garantizar el acceso al agua y ampliar las opciones de vivienda asequible.
En materia hídrica, el gobierno capitalino anunció para 2026 una inversión de 7 mil millones de pesos en 643 obras y acciones relacionadas con agua potable, drenaje y saneamiento. El programa contempla trabajos de mantenimiento, rehabilitación de infraestructura, detección de fugas y prevención de inundaciones.
La cifra es relevante por la dimensión del problema que busca atender. Sin embargo, el éxito de la inversión dependerá de su ejecución y de la capacidad para mejorar la continuidad del servicio, reducir pérdidas y fortalecer la infraestructura ante fenómenos climáticos cada vez más exigentes.

“El reto político de Clara Brugada será demostrar que la inversión pública y los programas sociales pueden traducirse en mejoras perceptibles en la vida cotidiana.”
La vivienda plantea un desafío igualmente complejo. Los costos de adquisición y renta, la presión inmobiliaria y las distancias entre el hogar y los centros de empleo condicionan la vida de miles de familias. Durante su informe, Brugada destacó la ampliación de los programas de vivienda social y anunció proyectos de renta para jóvenes, además de nuevas acciones educativas y de recuperación de espacios públicos.
Estas políticas pueden contribuir a mejorar las condiciones de vida, pero necesitan continuidad, criterios transparentes y una coordinación efectiva con la planeación urbana y la movilidad. Una vivienda asequible pierde parte de su valor si obliga a realizar traslados excesivos o si carece de servicios suficientes.
Agua y vivienda muestran que la gobernabilidad no se construye únicamente con decisiones de alto perfil. También depende de resolver problemas cotidianos que afectan la productividad, el patrimonio familiar y la confianza en las instituciones.
Una capital que necesita resultados medibles
El cierre de 2026 será un punto de evaluación para el gobierno de Clara Brugada y para las distintas fuerzas políticas de la ciudad. La Glosa, la discusión presupuestal y el seguimiento de los principales programas permitirán observar la capacidad de las instituciones para convertir sus prioridades en resultados.
La oposición tendrá la oportunidad de cuestionar las decisiones y exigir información; el gobierno, de explicar sus avances, reconocer pendientes y establecer compromisos verificables. La calidad de ese intercambio dependerá de que el debate se concentre en evidencia y propuestas, más que en la confrontación política.
La ciudadanía, por su parte, evaluará el desempeño de la administración desde una perspectiva práctica: si se siente más segura, si recibe mejores servicios, si puede acceder a una vivienda y si las obras públicas responden a sus necesidades.
La capital tiene una agenda ambiciosa y recursos importantes para atenderla. El desafío será demostrar que ambos elementos pueden traducirse en una ciudad más habitable, equitativa y eficiente.
En política, el cierre de año suele ser un momento para presentar balances y preparar el siguiente ciclo. En la Ciudad de México, también será una oportunidad para medir la distancia entre los compromisos y los resultados.
Porque la verdadera fortaleza de un gobierno no se define únicamente por su capacidad de anunciar proyectos, sino por la confianza que construye cuando cumple, explica sus decisiones y responde ante la ciudadanía.

Fuentes de consulta
1. Congreso de la Ciudad de México. 20 de octubre arranca Glosa por Segundo Informe de la Jefa de Gobierno de la CDMX. Calendario oficial de comparecencias de 23 titulares de dependencias, del 20 de octubre al 16 de noviembre de 2026.
2. Congreso de la Ciudad de México. Aprueban Presupuesto de Egresos de la CDMX 2026. Fuente oficial del monto presupuestal de 313 mil 385 millones de pesos y su variación respecto a 2025.
3. Gobierno de la Ciudad de México. Con inversión y tecnología, la Ciudad de México está preparada para las temporadas de estiaje, lluvias e inundaciones. Información oficial sobre las 643 obras y acciones hídricas y la inversión de 7 mil millones de pesos.
4. Expansión Política. Brugada va por más Utopías y vivienda para jóvenes mientras CDMX reporta su nivel más bajo de homicidios en 30 años. Publicado el 4 de octubre de 2026. Contexto del Segundo Informe, los indicadores de seguridad reportados y los proyectos anunciados para la segunda mitad de la administración.
Nota editorial: El artículo presenta una lectura política de los asuntos prioritarios de la capital con información disponible al 14 de octubre de 2026. Las cifras de seguridad se atribuyen a los reportes del gobierno y no deben interpretarse como una evaluación independiente de resultados.


