Potencial Humano

Luis Roberto Alves “Zague”

Vigencia, carácter y visión de un líder

De goleador histórico a analista clave, Zague comparte su lectura sobre el fútbol mexicano, el Mundial 2026 y el liderazgo en tiempos de cambio

Luis Roberto Alves, mejor conocido como Zague, es una de esas figuras que trascienden generaciones. Su historia no se limita a los récords y los goles, sino a la capacidad de reinventarse y seguir influyendo en el fútbol mexicano desde nuevas trincheras.

Hoy, como analista, observa el juego con la experiencia de quien lo vivió desde adentro y con la responsabilidad de interpretar una industria que evoluciona constantemente. En un momento clave para México, con la mirada puesta en el Mundial 2026, su voz se vuelve especialmente relevante: crítica, directa y profundamente conectada con la realidad del deporte en el país.

En esta conversación, exploramos no solo su visión del fútbol mexicano, sino también las claves de liderazgo, adaptación y vigencia en un entorno altamente competitivo. Bienvenido Luis, muchas gracias por estar con nosotros.

Muchas gracias a ti y a todo el equipo de Potencial Humano por esta entrevista.

Luis, vamos a comenzar con la primera pregunta. ¿Cuándo debutaste profesionalmente?
Debuté profesionalmente en 1984, en Brasil, con el Corinthians de São Paulo, el equipo donde inicié mi carrera. Ahí comenzaron mis primeros pasos como futbolista profesional.
En México debuté el 2 de noviembre de 1985 con el Club América, una fecha que tengo muy presente porque marcó el inicio de una etapa maravillosa en mi vida.

¿Cuántos años jugaste profesionalmente?
Jugué 18 años de manera consecutiva como futbolista profesional. Fueron años de muchísimo aprendizaje, esfuerzo y sacrificio, pero también de enormes satisfacciones personales y profesionales.

¿Qué es lo más lindo que te dejó el futbol?
La sensación de haber cumplido mis sueños desde niño. Siempre me visualicé siendo futbolista profesional, tratando de seguir los pasos de mi padre, que fue mi gran inspiración y mi máximo ídolo.

Poder darle continuidad al legado que él dejó fue, sin duda, una de las mayores satisfacciones de mi vida. Más allá de los títulos o los goles, lo más valioso fue sentir que honré su historia y todo lo que él representó para mí.

¿Qué se siente jugar un Mundial?
Es la sensación más importante que un futbolista puede vivir en su carrera. Es llegar a la cima de la montaña, alcanzar lo más alto.
Haciendo una analogía, es como un alpinista que logra conquistar la cumbre después de superar muchísimas dificultades. Llegar a un Mundial representa el sueño máximo de cualquier futbolista; es el objetivo que uno se plantea desde niño.
Es algo sublime, extraordinario. Probablemente lo más grande que puede experimentar un jugador dentro de su carrera profesional.

¿Quién crees que ganará el próximo Mundial?
Si no se cruzan antes, creo que mis dos favoritos para llegar a la final son Francia y España. Hoy son selecciones muy fuertes y poderosas dentro del panorama internacional.
Aunque, sinceramente, espero que México vuelva a sorprendernos y pueda dar ese salto importante que todos deseamos ver.

¿Quién es Zague, la persona?
Soy una persona formada con base en los valores y principios que me inculcaron mis padres. Siempre he tratado de ser alguien ejemplar dentro de la sociedad.

Como hijo, hice todo lo posible por agradecerles a mis padres —que hoy descansan en paz— todo lo que hicieron por mí. Como hermano, siempre he procurado apoyar a mi familia, porque somos una familia muy unida.

Pero hoy, sin duda, mi papel más importante es ser un padre ejemplar para mis hijos, tal como mi padre lo fue para mí. Ese es mi principal objetivo en la vida.

Más allá del personaje que la gente conoce, trato de ser un ser humano cercano, agradecido y muy apegado a la fe, a los valores y a la esperanza.

Busco mantener equilibrio en lo emocional, en lo mental y en lo físico, y transmitirles eso a mis hijos para que puedan convertirse en personas de bien dentro de una sociedad que hoy necesita más que nunca seres humanos con principios.

Has logrado construir una segunda etapa profesional sólida en los medios. Desde tu experiencia, ¿qué implica gestionar una transición de carrera de manera estratégica?
No ha sido fácil; es un proceso complejo. Afortunadamente sigo ligado al entorno que más conozco y amo: el futbol. Toda mi vida ha girado alrededor de este deporte.

Desde que nací hasta hoy, que estoy por cumplir 59 años, el futbol ha sido parte fundamental de mi historia. Y ahora, desde los medios, trato de transmitirle al aficionado lo que realmente sucede dentro de una cancha: las emociones, la presión, los sentimientos y todo lo que vive un futbolista.

Muchas veces la gente piensa que todo depende únicamente del talento o del don natural, pero también influyen muchísimo la parte mental y emocional. Si no estás equilibrado emocionalmente, difícilmente puedes explotar tu capacidad al máximo.

Mi intención siempre es comunicar de la manera más clara, sencilla y transparente posible, para que la gente entienda y siga apasionándose por este deporte tan maravilloso y tan universal.

Si analizamos el futbol mexicano como industria, ¿cuáles consideras que son hoy sus principales áreas de oportunidad en términos de gestión y competitividad?
Creo que el principal reto está en la mentalidad. Calidad hay, y mucha. Estoy convencido de que en México existe materia prima de sobra.

Pero hay que trabajar desde edades muy tempranas, especialmente la parte mental y emocional. A nuestra generación quizá le faltó un trabajo psicológico más profundo para afrontar momentos de máxima presión, como una Copa del Mundo.

Puedes estar muy bien físicamente y tener muchísimo talento, pero si emocionalmente no estás conectado, das ventajas.

Por eso considero fundamental trabajar desde niños el aspecto emocional y mental, para que entiendan todo lo que implica desarrollarse como futbolistas profesionales y sepan manejar la presión, la competencia y la responsabilidad.

Con el Mundial 2026 en puerta, ¿qué decisiones clave deberían tomarse desde ahora para generar un impacto sostenible más allá del evento?
Debemos demostrar civismo, organización y unión como país. Vamos a estar bajo la mirada de todo el mundo en el evento deportivo más importante del planeta.

México tiene la fortuna de albergar su tercera Copa del Mundo, algo histórico y muy difícil de repetir. Por eso debemos mostrar quiénes somos realmente los mexicanos: gente cálida, trabajadora, solidaria y orgullosa de su cultura.

Ojalá exista coordinación entre autoridades, iniciativa privada y sociedad, porque cada quien, desde su trinchera, debe aportar para que el visitante se lleve una gran imagen de nuestro país.

No solamente se trata del futbol; también debemos mostrar nuestra cultura, nuestra gastronomía, nuestra historia y toda la riqueza que tiene México.

Tenemos que lograr que cualquier extranjero que venga al Mundial se vaya feliz, con ganas de regresar y con una imagen positiva de nuestro país.

En tu experiencia, ¿cómo se toman decisiones efectivas en momentos de incertidumbre o crisis dentro de un equipo?
Las crisis son inevitables en cualquier ámbito, y el futbol no es la excepción. Pero siempre he creído que deben manejarse con inteligencia, sensibilidad, equilibrio y, sobre todo, unión.

En un equipo nadie sale adelante solo. El futbol es un deporte colectivo y todos deben aportar desde sus capacidades.

En los momentos difíciles es fundamental que exista compromiso, conciencia y liderazgo para que todos trabajen hacia una misma dirección.

Si cada quien intenta resolver las cosas de manera individual, el equipo pierde estabilidad. Por eso los liderazgos son tan importantes dentro de cualquier proyecto.

Si hoy lideraras un proyecto deportivo con visión a largo plazo, ¿cuáles serían los pilares estratégicos y culturales que no estarías dispuesto a negociar?
El compromiso y el esfuerzo serían totalmente innegociables.

En el futbol hablamos mucho del esfuerzo físico, pero en cualquier proyecto también existe el esfuerzo mental y emocional. Cada persona debe dar lo máximo de sí misma para que, en conjunto, se puedan alcanzar metas importantes.

Cuando todos entienden que el éxito colectivo está por encima de lo individual, las posibilidades de crecer y trascender aumentan muchísimo.

Más allá de los logros profesionales, ¿qué aprendizajes personales han sido clave para mantener equilibrio, propósito y autenticidad en tu vida?
Creo mucho en los sueños. Desde niño tuve muchos, y hoy me siento feliz y realizado porque gran parte de ellos se hicieron realidad.

Pero también aprendí que no hay que querer dar pasos demasiado grandes de golpe. Lo importante es avanzar poco a poco, con firmeza y construyendo bases sólidas.

Para mí el equilibrio físico, mental y emocional es fundamental, pero también la espiritualidad. Llega un momento en la vida en el que el talento y la capacidad no bastan; necesitas apoyarte en algo más grande.

En mi caso, mi fe en Dios ha sido clave para superar obstáculos y alcanzar objetivos.

Y cuando llegan los tropiezos, hay que levantarse rápido y seguir adelante. La vida siempre pondrá pruebas, especialmente a quienes buscan crecer y trascender, pero lo importante es nunca perder la fe ni dejar de luchar.

Aquí en México hay millones de niños que sueñan con convertirse en futbolistas profesionales. ¿Qué consejos les darías?
Podría dar muchísimos consejos, pero hay dos fundamentales: disciplina y constancia.

Sin disciplina y sin ser constante, difícilmente podrás alcanzar tus metas. Los sueños requieren sacrificio, compromiso y muchísima preparación diaria.

Cuando jugabas, ¿cuál era el clásico que más disfrutabas?
Por la grandeza y popularidad del América, había tres partidos muy especiales: el Clásico Nacional contra Chivas, el Clásico Joven contra Cruz Azul y el Clásico Capitalino contra Pumas.

Gracias a Dios, fueron partidos que disfruté muchísimo y en los que me fue muy bien. De hecho, contra esos tres equipos marqué muchos goles.

Siempre fueron encuentros con un nivel de motivación enorme por todo lo que representan para la afición y para la historia del futbol mexicano. Son partidos que se viven de una manera distinta.

Muchísimas gracias, Luis, por tu tiempo. Esperamos tener la oportunidad de entrevistarte nuevamente más adelante.
“A toda la banda de Potencial Humano: besos, abrazos y apapachos.”

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